De vuelta a casa

A principios de 2013, con una computadora muy precaria, una cámara analógica y muchas ganas de inspirar se fundó POSTAL.

Todo comenzó con una invitación a generar entrevistas mensuales que se publicarían en un blog de nicho que ya no existe. En ese entonces yo trabajaba en una librería de comics a la que llegaba mucha gente que literalmente me voló la cabeza (desde Lunik hasta Powerpaola, la mismísima Maitena y muchos más). Para mi ronda de entrevistas, elegía a algunos creadores que también pasaban por la librería y les pedía con timidez que me dejaran ir a su espacio de trabajo a tomar fotos y hacer algunas preguntas, de paso me ofrecía a invitarles el desayuno o el café con medialunas de la merienda.

El recorrido empezó lleno de nervios, naturalmente. Visité primero la casa de Lula Bauer, caminando con los mismos nervios hacia los espacios de Constanza Hermosilla, María Luque y proyectos colectivos como Editorial Jellyfish, La Calor y A/Zeta Guía. Después de mi última visita, escribí al blog para decir que no participaba más y me senté en mi cama totalmente abrumada, pensando que todo esto que había visto y escuchado era algo que no podía dejar así nomás. Que no podía haber tanto talento escondido y que tenían que darse los espacios para celebrarlo y reconocerlo.

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Con todas las ganas y la emoción que me dejaron esos encuentros, logré reclutar a 10 amigos que quisieran escribir sobre procesos creativos en las áreas que más les apasionaran. Usé la misma computadora precaria del inicio de este texto, envié cerca de 200 mails contactando a creadores de distintos países y me armé una página web. Dos meses después y ya con el grupo consolidado, hicimos un fanzine colaborativo con seguidores de nuestro Instagram, muestras colectivas pequeñas -y muy divertidas- y rondas de dibujo (aunque no supiéramos dibujar) en la que juntábamos a otros para compartir experiencias creativas. Teníamos lo suficiente y lo más importante: hambre de crecer y de inspirar a los demás.

Tres años después, luego de muchas idas y vueltas, de desapariciones inevitables y cambios bruscos para todos, POSTAL sigue siendo el mismo. Un proyecto que nunca quiso ser web de culto para nadie, ni ponerse el traje de snob, ni llenarse de banners para existir. POSTAL es y seguirá siendo un lugar para visitar al otro; para hacerse preguntas y quizás encontrar algunas respuestas. Un espacio para intercambiar experiencias y celebrar que aunque “todo está hecho” no dejamos de creer ni de crear.

Gracias a todos los que participaron y los que están por venir a casa. Gracias por hacerlo todo posible.

M.

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