3 AM

En dos horas debo dar reset al día y en cuatro estar en la oficina. Sin embargo, es a las 3 a.m. cuando no cuento los minutos para la alarma. Es un estado de ebriedad creativa, en donde los prejuicios de cualesquiera profesión se nublan, se duermen y descansan por mi, mientras mi cuerpo sigue creando cosas como un despojo.

Con el lápiz reposando en la hoja del moleskín, hay una reflexión hacia las diferencias entre horas y espacios. Lamentablemente, la gente tiene un concepto de errado de que quizá no me gusté tanto la arquitectura, sólo porque cuando salgo de mi horario, sigo creando cosas que no tienen “nada que ver”.

Cuando estoy en la oficina, el control que ejerzo sobre los trazos del papel son medidos, considerados y pensados con respecto a una premisa inicial. No hay espacio, sólo tiempo y producción. Ahora, en mi escritorio, irónicamente, tengo espacio pero no tiempo. La producción no puede cuantificarse en bocetos a medio terminar, igual que a las personas que tienen otra vida creativa fuera del horario de oficina.

Hola, soy Fabiana y dibujo todos los días después de las 6. Espero en este espacio poder relatar lo cotidiano de ser freelance y empleada al mismo tiempo. Quizá hasta que colapse en algún momento de mi vida, o tome la valiente decisión to do my own thing. Ahora, dentro de cuatro horas podré estar arrepintiéndome de este momento de lucidez. Pero también, seguramente también escribiría algo totalmente diferente a la luz del día.

 

 

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