Postales desde el Trópico (del Chance)

Chance: (del fr. chance). Oportunidad o posibilidad de conseguir algo.
Diccionario de la Real Academia Española

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No sé si para el resto de los hispanohablantes el verbo “chancear” tenga la misma acepción, pero en Venezuela se usa como sinónimo de flirtear. Al menos eso intentan explicar los vídeos promocionales de Trópico del Chance, serie web estrenada hace un par de meses por Youtube, con capítulos semanales de menos de 10 minutos. “Trópico del Chance nació de nuestras ganas de contar historias.”, cuenta Gabriel Ordóñez, uno de sus creadores. Historias que giran en torno al tema del amor y las relaciones humanas, en estos tiempos caóticos de whatsapp, snapchat y tinder. Una especie de You’ve got mail post­moderno. Historias que además parten de experiencias personales de los realizadores. En el más reciente episodio, Puppy Love ­-mi favorito-­, el personaje principal cuenta frente a la cámara la tragicomedia de su último intento de relación: alguien a quien conoció por twitter. “Todos hemos “chanceado” alguna vez en nuestras vidas, todos queremos estar con alguien, incluso cuando no sabemos si queremos enseriarnos, al menos sabemos que no queremos estar solos, entonces ¿por qué no hablar de eso?”, continua Gabriel.

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Trópico fue ideada por Ordóñez, Melina Hidalgo y Gabriel Marín; el primero egresado y los otros dos tesistas de la Escuela de Medios Audiovisuales de la Universidad de los Andes (EMA). Los acompañan amigos -­no solo de la ULA, sino también de otras universidades del país-­ que actúan, o crean y dirigen sus propios episodios. Los directores invitados escriben sus guiones bajo los postulados del Manifiesto Trópico del Chance (suerte de guía para la escritura y producción de los capítulos); y luego lo hacen llegar al equipo: Melina se encarga de la dirección de fotografía, Gabriel Marín es el asistente de dirección y Gabriel Ordoñez (Ya va, ¿hay dos Gabrieles? Sí.) se ocupa de la postproducción y montaje, velando porque la serie mantenga cierta coherencia, sin que se pierda el sello personal de cada realizador. Nadie cobra nada por su trabajo; aquí todo es pasión por el cine.

Aunque la palabra tropical y sus derivados evoque lo contrario, la propuesta de Trópico es la simpleza: “La cantidad de proyectos que queríamos y queremos hacer han sido muchos, pero por diferentes razones, como la situación del país, decidimos contar historias sencillas, pensando en una producción que pudiésemos realizar sin recursos.” Es por eso que, dentro del Manifiesto, se proponen cosas como que el fotógrafo usará luz natural o improvisará con elementos presentes en el lugar, pocas locaciones y pocos actores, mínimas indicaciones de arte; todo ello con el fin de facilitar la producción y garantizar que el rodaje se lleve a cabo. No puedo evitar pensar en cómo las adversidades y la austeridad muchas veces, o tal vez siempre, dan forma a una estética y cómo las limitaciones abren canales creativos. Agarrarse de donde no hay y que baste lo que está a la mano para crear parece ser inherente a esta nuestra­ generación venezolana que creció con la “revolución”; o simplemente es algo muy latinoamericano.

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Las influencias de series foráneas son notables, pero eso, lejos de ser negativo, implica una búsqueda de estilo y narrativa propia; y esa búsqueda jamás está desligada de lo que otros han hecho antes. Siendo adicta a ver series, le pregunté a Gabo Ordoñez cuáles son sus principales referentes. La respuesta era evidente: Broad City, comedia genial sobre dos amigas y su vida en New York; Dates, dramedia británica en la que se desarrollan citas distintas en cada capítulo; y Looking, acerca de un grupo de amigos gays de San Francisco. (En el episodio tres de Trópico, Pasa una vez, raramente dos veces, uno de los personajes besa apasionadamente su reflejo en el espejo y quien haya visto Broad City sabe que Ilana haría lo mismo).

“Nos hemos visto influenciados por esa corriente audiovisual en la que el autor usa el medio para hablar de sí mismo y los dilemas a los que se enfrenta. Nos gusta contar sobre lo que sentimos y por eso vemos series que producen esa sensación.”, dice Gabo, haciéndome recordar las palabras de una querida profesora: Al final, todo audiovisual es un autorretrato.

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Para más Trópico del Chance:

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