¿Qué es fácil realmente? por Sara Fratini

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Desde que recuerdo dibujo. De pequeña andaba con un cuaderno y colores para todas partes. Era y es mi pasatiempo favorito. Creo que desde pequeña quise dedicarme al arte, pero no sabía que podía ser posible dedicarse a algo tan divertido. Para ese entonces pensaba que todos los trabajos tenían que ser aburridos o en una oficina, así que cuando descubrí que existía una carrera que se llamaba Bellas Artes no lo podía creer. Fue todo gracias a mi papá, que viendo mi interés desde pequeña me ayudó a conseguir mi carrera ideal y así cumplir mi sueño de irme a estudiar a Europa lo que tanto me gustaba.

Mi camino para llegar a la ilustración no fue fácil, en Bellas Artes la ilustración no está muy bien vista que se diga, así que tuve una constante lucha interna cuando empecé a ilustrar porque sentía que estaba traicionando todo lo que había aprendido. Por suerte estaba equivocadísima. Bellas Artes me sirvió para aprender todo lo que necesitaba para llegar  a lo que hago ahora.

Los temas que dibujo también han sido una lucha interna, por fuera se ven como algo súper optimista,  tranquilo y llevadero y en realidad no son más que el reflejo de una búsqueda que no siempre fue optimista ni mucho menos llevadera. Mis mujeres son gorditas porque crecí en una sociedad muy machista que convence a las mujeres que tienen que seguir el modelo de las “Misses” para sentirse completamente bien. En Venezuela tienes que estar de punta en blanco, pelo recién planchado, maquillada, a dieta porque los rollitos no son aceptados… Nunca encajé en eso, siempre me sentí incómoda. El simple hecho de tener que usar tacones para ir a una fiesta me desesperaba, prefería quedarme en casa antes de ponérmelos. Eso sí, intenté hacer dieta muchísimas veces, bastante absurdo porque viví en Venezuela hasta los 17 años. ¿Qué niña necesita realmente hacer dieta? Así que en gran parte, estos dibujos son una respuesta a esa tortura. La respuesta positiva a la presión social que vivimos las mujeres en muchos lugares y muchas de las frases que escribo me hubiera gustado escucharlas cuando tenía 17 años. Por eso las dibujo.

Ahora vivo en el sur de Italia, en un pueblito de mar. La mayor parte del tiempo estoy sentada en mi escritorio, a veces  dibujando por trabajo y otras dibujando para descansar de dibujar por trabajo. Es lo que tiene vivir de lo que más te gusta.

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Siempre tengo miles de proyectos en mente, pero muchas veces me cuesta ser constante. Es uno de mis mayores defectos. Así que muchas veces me obligo a superar el momento de “flojera” y pesimismo que me hace dejar los proyectos porque terminar las cosas siempre es más satisfactorio que la sensación de fracaso de no haber seguido.

En este largo recorrido de búsqueda y descubrimientos solo he confirmado que no hay secretos para el éxito, sencillamente hay que ser constante, trabajar mucho, creer en ti mismo y tener mucha paciencia porque los resultados tardan en llegar, pero llegan. Como ilustradora hay días que no tengo más de dos euros en la cuenta, luego sale otro trabajo y me salva la vida, y así voy. Cuando me frustro y pienso que así no se puede vivir recuerdo que no sería feliz haciendo otra cosa, vuelven los ánimos y sigo.  No es fácil, pero en realidad ¿qué es fácil realmente?

Click para seguir leyendo a Sara Fratini y el proceso que la llevó a publicar su libro: La Buena Vida.

www.sarafratini.com

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