Diario Visual: Antonio Amador

Antonio Amador (Bogotá), es un publicista y fotógrafo con 8 años de recorridos por Barcelona. Hace 13 años que dejó Colombia buscando una nueva perspectiva, un poco cansado de la idiosincrasia postcolonialista que caracteriza los países latinoamericanos, donde la riqueza de unos pocos se sustenta por la pobreza de otros muchos.  Viajando tras historias compartidas, logró ampliar sus fronteras recorriendo ciudades como Nueva York, Miami y Malta, radicándose temporalmente en Miami como asistente de un fotógrafo. Aún cuando se sumergió en el mercado de la publicidad, se decantó hacia la especialidad de la fotografía pero sus primeros contactos siempre estuvieron un poco más ligados al mercado: “era mejor conocer al enemigo de cerca. Aún cuando no queramos, el arte sigue siendo una industria”. Al volver a Bogotá logró montar su primer estudio fotográfico con un colega en un laboratorio de artistas conocido como Mapa Teatro, en una casa vieja en una esquina muy transitada del centro de la ciudad, cerca de uno de los cines más antiguos, el Jorge Eliécer Gaitán. “Siempre me han atraído los centros neurales de las ciudades, donde pasen cosas”.

Entre ires y venires decidió mudarse a Barcelona a estudiar fotografía de autor y creación de proyectos, durante tres o cuatro años en un instituto donde realizaban recorridos por los talleres de fotografía, siendo uno de ellos el Atelier Retaguardia del que Antonio quedaría flechado y donde explotaría su interés por la fotografía tradicional gracias al espacio y al abanico de talleres y cursos que ofrecía, sobretodo la técnica del colodión húmedo que le llevaría formar parte del Col·lectiu DinouDinou (collectiudinoudinou.tumblr.com) , un grupo de cuatro catalanes, una chilena y un colombiano que trabajan con técnicas antiguas y que elaboran presentaciones a museos contando con un taller/laboratorio “El Submarino”, a través del cual realizan también talleres.

Aún cuando su fuente de ingreso ha variado desde la restauración y la mano obrera, actualmente trabaja para una marca de indumentaria como fotógrafo de productos y logra llevar de la mano la relación entre la fotografía publicitaria y la fotografía de autor, habiendo tomado la decisión hace un par de años de abandonar la supervivencia agresiva por el desarrollo de su pasión. Tras luchar con la burocracia inmigratoria, y la conformación de lo que Antonio llama “el teatro del querer vivir en un país y que no te lo permitan”, consiguió su residencia y espera ahora la nacionalidad.

Unicornio - Amador Camargo. Colodión.

¿Por qué Barcelona?

“Barcelona es una ciudad capital, central, que me permite acercarme a muchas otras realidades que me interesan”. Para Antonio Amador la locación es fundamental para el tránsito, para la proximidad al movimiento urbano que forma parte de su ideario cultural y que se ha traducido en un lenguaje tácito dentro de su obra. “Cada día consigo algo que me mantiene vivo”.  Su trabajo fotográfico es testimonio del ojo que ha ido agudizando a través de sus múltiples viajes; es una realidad “modificada” por quien la vive y que ha ido coleccionando en su Diario Visual.

 El concepto de la bitácora ha ido mutando con el paso del tiempo, desde el logocentrismo de la historia hasta la vertiginosa definición de la cultura visual globalizada y contemporánea. Lo que anteriormente formaba parte de una narrativa personal, ha pasado a interpretarse desde el lenguaje visual como una apertura a microcosmos personales. “Como no escribo libros para que la gente lea, con mis fotos narro lo más cercano a lo que quiero que la gente conozca, por ejemplo Sophie Calle, ella abre su intimidad para que la gente entre y explore lo que quieran, en mi caso prefiero controlar lo que estoy mostrando, entonces no es tan real, está manipulado por un interés personal porque el diario visual se ha transformado en una plataforma de difusión”.

Amador Camargo - 1

Sophie Calle vs. Vivian Maier

¿Qué fundamenta la necesidad del fotógrafo de mostrarse? ¿Hasta qué punto la pieza fotográfica necesita un interlocutor para cumplir su propósito? Antonio me comenta la historia de un tío carnicero en un pueblo catalán que había realizado una serie de fotografías increíbles pero que nunca ha querido mostrar, “ese es un impulso por atesorar tus historias, historias que forman parte de ti”. El fenómeno de Instagram, por ejemplo, es el antagonismo más puro de aquella historia: infinidad de perfiles que varían desde el registro de cada fragmento de la vida cotidiana, sin ningún propósito que sobrepase la autopromoción de una figura pública que se ha transformado en foco de devoción de (casi) todas las generaciones. “Me parece el narcisismo elevado a la enésima potencia, mira el ‘selfie’ por ejemplo”. ¿Hasta qué punto las personas necesitan autoafianzarse a través de las redes sociales? “Yo me agoto pronto de las redes sociales, las exploto como plataforma para dar a conocer mis trabajos, y luego me aburro. Mi atención siempre se desvía. En el instagram escojo lo que muestro (…) También, hoy por hoy, ves cómo se cuida la imagen pública, cómo cada persona se esfuerza por representarse”.

Antonio parte de varias interrogantes como fotógrafo: “¿Qué voy a mostrar? ¿Qué es un diario visual? ¿Cómo lo voy a exponer?” Actualmente la web está plagada de blogs de “niños”, como mi interlocutor les llama, “de 20, 22 años” que manejan el lenguaje tipográfico y visual de maneras superdotadas, una capacidad que para las generaciones anteriores son más dificultosas, habiéndonos criado con un lápiz y papel, y con la tradición de la palabra antes de la imagen. Las nuevas generaciones tienen un lenguaje más claro a la hora de exponer sus incursiones artísticas. Aunque bien es cierto que ese romanticismo por el diario de papel, por la intimidad y la permanencia de la memoria pareciera tener un revival en las tendencias actuales, en las tribus urbanas comprometidas con la salvaguarda del pasado y la denotativa absoluta del “vintage”.

Amador Camargo - 2

El haber estudiado publicidad permitió a Antonio conocer la red mercantil de la fotografía y de los medios, y concluye que las nuevas generaciones se han transformado en caprichosas: “ayer veía en un café un chico con su computador, sus audífonos, su iphone, su comida perfecta, todo. Nos estamos sobrealimentando de ese egocentrismo: ‘me estoy tomando un súper café, mi comida es una delicia, tomo la foto con mi teléfono’, son una serie de caprichos y caprichos que cada vez que voy a ese café me quedo sorprendido, porque es una realidad que estamos viviendo y que es tan pobre”. Pareciera ser entonces la visión de quienes incursan en la fotografía profesional la de retomar la profesionalidad y la autonomía de la imagen más allá de la voracidad publicitaria, aún cuando el mercado sea tan abrasivo que no nos podamos desligar por completo de él. El trabajo de visionarios como Antonio Amador demuestra no sólo la transformación de las perspectivas y su traducción en los lenguajes visuales, sino también la hilada fina de las nuevas posibilidades de expresión.

¿Un Diario Visual? El de Antonio Amador.

Diario Visual: amadorcamargodiary.tumblr.com

Facebook: www.facebook.com/AmadorCamargo

Web: www.amadorcamargo.com

Instagram: @amadorcamargo

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Amador Camargo. Fotografía de Yamily Habib

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