La aventura solista de Luis Irán: “Emociones en diferentes formas”

Fotografía de Jelena Ardila

 Fotografías de Jelena Ardila /

Luego de entrevistar a Luis Irán no puedo dejar de imaginar a un personaje doméstico, casi ermitaño, deambulando por los rincones de la casa buscando tal vez en el lugar menos imaginado la siguiente canción. Pero en sí Irán se desmarca del título de personaje rehusándose también a aparentar en sus canciones algo irreal, es fiel imagen del artista honesto que refleja lo que ve, lo que siente.

Tras quince años con Los Paranoias se apunta a una nueva producción, esta vez como solista. Maiquetía, el primer corte de este proyecto es una canción que toca el sensible tema de la despedida. Sea por inquietud social o personal logró darle forma de canción a la realidad que viven miles de venezolanos que han migrado de su país en los últimos años.

En Maiquetía la marca de su voz y guitarra se mantiene en un sonido distintivo que es en parte deuda de una larga trayectoria con Los Paranoias pero que se revalida en el presente, cuando nos sigue demostrando que fue lo que quiso ser y cantó como quiso cantar más allá de las imposiciones ordinarias que dan los clichés de ser un músico rock.

Después de casi 15 años formando parte de Los Paranoias ¿Qué se siente enfrentar como solista un nuevo disco?

Obviando el porcentaje de nervios que genera de enfrentar algo sin el backup de una banda, es completamente liberador. Aunque con Los Paranoias nunca sentí “obstáculos”, en esta etapa no tengo que pensar en la opinión de los demás y el output termina siendo mucho más personal. Además, he descubierto lo contradictorio de la expresión “carrera solista” porque es en esta etapa en la que he compartido con más músicos. He invitado a tantos amigos a participar que tengo más invitados que canciones [ja!]. Es, en rasgos generales, algo natural, súper positivo y un momento que estoy disfrutando mucho.

¿De qué van tus nuevas canciones? ¿Son parte de composiciones previas o fueron escritas recientemente para el disco?

Es una combinación de ambos. La mitad son composiciones que se han quedado en el camino y la otra han surgido en los últimos meses. Hay incluso canciones que han sido finalizadas en el estudio, lo que les da un carácter especial. En realidad no hay un tema central, no pretende ser un disco conceptual, es un compilado de temas que hablan de emociones en diferentes formas. Si bien, en Maiquetía hablo de un tema sensible social y políticamente, en otras canciones hablo de la metamorfosis que implica esta nueva etapa, de ser papá y de lo cambiante de la vida en nuestro país.

Maiquetía, el primer corte de este nuevo proyecto, ya empieza a tener repercusión. La migración es un tema ineludible en el acontecer de Venezuela, ¿De qué te despides con Maiquetía?

Aunque la lectura obvia es que me despido de Los Paranoias, no es realmente eso, va más allá. Ciertamente parece una canción de despedidas porque es algo extremadamente familiar para mi. Desde pequeño he tenido que despedirme de montones de amigos, tanto que ninguno de mis amigos de la infancia y la adolescencia vive ya en el país. Y si observamos las estadísticas, es un fenómeno que ha aumentado exponencialmente en los últimos años. Cada día, repetidamente, las redes sociales muestran la clásica foto de los pies en la obra de Cruz Diez en el aeropuerto de Maiquetía; familiares y amigos que dicen adiós, y noticias de quienes anuncian su partida. A eso se suma la continua justificación de esa dura decisión, incluso años después de haberse ido. Mi intención no es despedirme sino acercarme.

Irán [Foto de Jelena Ardila] 1

Estoy frente a un país vacío. ¿Cómo crees que afecta la fuga de talento al circuito musical en Venezuela? ¿Qué piensas de los nuevos grupos nacionales, de los que se fueron y de los que se quedan?

No tengo sino palabras de apoyo. Las bandas pasan por las mismas duras situaciones que el resto de los venezolanos. Tener una banda en Venezuela requiere de una inversión inicial que muchos pueden considerar absurda por lo costosa que es y otros trabajamos duro y hacemos esfuerzos inimaginables para llevar adelante cada uno de nuestros proyectos porque simplemente es algo que forma parte de lo que somos. Aplaudo a los nuevos grupos nacionales por seguir dándole energía al país a pesar de las condiciones adversas, pero la verdad, las condiciones siempre han sido adversas. Los que se fueron están, como tantos otros venezolanos, tratando de buscar un respiro y mejores oportunidades. Requiere valor hacer eso porque no es fácil, por eso los aplaudo. Y los que se quedan son una especie de “héroes”, porque ya se ha comprobado que, más allá de las modas y las bandas “in”, quedan los artistas que han sido constantes. Mi profunda admiración para Desorden Público, Tomates Fritos y Los Mentas, las bandas con más bolas que ha visto la historia del rock and roll de este país, de quienes me siento orgulloso de ser colega, y mejor aún, amigo.

¿En dónde se lleva a cabo tu proceso creativo? ¿Qué elementos de tu vida cotidiana están involucrados en este material?

Mi habitación ha sido siempre el lugar de composición. Desde que nació mi hijo, cualquier rincón de la casa me sirve. Hace poco me comentaba Juan Olmedillo, cantante de Los Mentas y La Pequeña Revancha, que mis canciones tenían muchos elementos domésticos, que si el microondas, la licuadora, el lavaplatos, cosa que me pareció hilarante, no lo había notado y es lógico porque soy extremadamente casero. En mi caso, casi cualquier cosa puede detonar una canción. En este disco hay una canción titulada “La Fauna, la Familia y la Convivencia”, que habla de un bicho gigante y extraño, como una súper chicharra que se metió a la cocina, se escondió detrás del microondas y hacía un sonido que parecía un humano en pleno dolor. La experiencia de ser a mi a quien le correspondía lidiar con semejante criatura hizo que escribiera una canción.

Al momento de grabar ¿Qué instrumento, pedal, o reliquia no puedes dejar en casa?

He descubierto que no soy tan fetichista en ese aspecto. Desde el primer disco una guitarra modelo Telecaster ha formado parte de la grabación aunque no siempre ha sido la misma. En esta oportunidad, estoy obsesionado con la Rickenbacker 325, el modelo exacto que utilizaba Lennon en sus primeros años con Los Beatles. La tengo hace relativamente poco, la compré cuando me uní a Early Stuff L18 y e el momento en que la toqué por primera vez no entendí porqué pasé tanto tiempo sin esa guitarra. Aunque para ser muy honestos, no es muy versátil, es una guitarra de strumming, rítmica básicamente, por lo que no es suficiente para grabar todo un disco. Para todo lo demás, está la fabulosa Fender Telecaster. En esta oportunidad, es una Tele 52’ Reissue.

Por último: un Playlist de trabajo recomendado por Luis Irán

A ver, si es de trabajo, asumo que debe tener una dinámica que no rompa hacia arriba o hacia abajo, y pueda escucharse con audífonos. Hace poco, gracias a grandes amigos que no necesariamente vienen del rock and roll, descubrí que Tego Calderón es senda música para trabajar, pero apuesto que casi nadie estará de acuerdo conmigo [jaja!].

Darondo – Didn’t I
Oasis – Fall Down
St Vincent – Digital Witness
The Beatles – Within you Without you/Tomorrow Never Knows
William de Vaughn – Be Thankful for what you got
Queens of The Stone Age – Go with the flow
The Black Keys – Tighten Up
Black Lips – Dorner Party
Panzer – Ciencia vs Ficción
Limpiacabezales – En la Cama

Escucha Maiquetía acá

www.soundcloud.com/luisiran
twitter: @LuisIran

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